Amoquinequi, Juan Pamuceno,
no te lo plantas ser Majestá,
que no es el propio manto y corona
que to huarache, que to huacal.
El tata cura, que te dio vida,
murió enseñando la libertad,
que era insorgente muy decidida,
y que fue coco del Majestá.
Corriendo el tiempo creció el “pitoncle”,
se puso fraque, comió bestec,
indio ladino, vende a to patria,
y güiri, güiri, con el francés.
Amoquinequi, Juan Pamuceno,
no te lo plantas ser Majestá,
que no es el propio manto y corona
que to huarache, que to huacal.
Al rey de Francia vio Pamuseno
y el -pagrecito-, le dijo luego,
Voy y te vende carbón de entrego,
del mexicano so gran suidá.
Lo chequetito se come crudo:
jurta franceses que es compasión;
a lo marido vuelve cornudo.
-Manda a mi tierra, seré rey yo.
Amoquinequi, Juan Pamuceno,
no te lo plantas ser Majestá,
que no es el propio manto y corona
que to huarache, que to huacal.
Con tepenaxtle saldrán los pueblos,
a ser saludos al virrey Juan,
habrá tortillas como montañas,
de mole verde formaré un mar.
Mucho me adoran los mexicanos,
saben que Almonte lo vende bien,
ya con Santa Anna ya con Paredes
ya en Nuuevo Orlines y en francés
Amoquinequi, Juan Pamuceno,
no te lo plantas ser Majestá,
que no es el propio manto y corona
que to huarache, que to huacal.
Veras que todos los sacristanes
dirán que viva Luis Napoleón,
serás el papa de los aztecas.
Para los frailes mejor que Dios.
Y el francesito se regodeaba,
“¿y qué me dices buen Saligny?”,
y ese gabacho le contestaba:
-¡Oh! la canalla… buena por ti.
Amoquinequi, Juan Pamuceno,
no te lo plantas ser Majestá,
que no es el propio manto y corona
que to huarache, que to huacal.
no te lo plantas ser Majestá,
que no es el propio manto y corona
que to huarache, que to huacal.
El tata cura, que te dio vida,
murió enseñando la libertad,
que era insorgente muy decidida,
y que fue coco del Majestá.
Corriendo el tiempo creció el “pitoncle”,
se puso fraque, comió bestec,
indio ladino, vende a to patria,
y güiri, güiri, con el francés.
Amoquinequi, Juan Pamuceno,
no te lo plantas ser Majestá,
que no es el propio manto y corona
que to huarache, que to huacal.
Al rey de Francia vio Pamuseno
y el -pagrecito-, le dijo luego,
Voy y te vende carbón de entrego,
del mexicano so gran suidá.
Lo chequetito se come crudo:
jurta franceses que es compasión;
a lo marido vuelve cornudo.
-Manda a mi tierra, seré rey yo.
Amoquinequi, Juan Pamuceno,
no te lo plantas ser Majestá,
que no es el propio manto y corona
que to huarache, que to huacal.
Con tepenaxtle saldrán los pueblos,
a ser saludos al virrey Juan,
habrá tortillas como montañas,
de mole verde formaré un mar.
Mucho me adoran los mexicanos,
saben que Almonte lo vende bien,
ya con Santa Anna ya con Paredes
ya en Nuuevo Orlines y en francés
Amoquinequi, Juan Pamuceno,
no te lo plantas ser Majestá,
que no es el propio manto y corona
que to huarache, que to huacal.
Veras que todos los sacristanes
dirán que viva Luis Napoleón,
serás el papa de los aztecas.
Para los frailes mejor que Dios.
Y el francesito se regodeaba,
“¿y qué me dices buen Saligny?”,
y ese gabacho le contestaba:
-¡Oh! la canalla… buena por ti.
Amoquinequi, Juan Pamuceno,
no te lo plantas ser Majestá,
que no es el propio manto y corona
que to huarache, que to huacal.
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